por: María Fernanda Pérez
24/01/2026 | 5:30 pm
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La salud veterinaria en América Latina enfrenta un inicio de 2026 desafiante tras detectarse un incremento inusual y sostenido de casos de panleucopenia felina, una enfermedad que, si bien es conocida, está mostrando un comportamiento epidemiológico agresivo que ha puesto en jaque a refugios y clínicas desde México hasta El Salvador.
Este brote se caracteriza por una rápida propagación que ha transformado estadísticas habituales de apenas un par de casos mensuales en decenas de hospitalizaciones semanales, evidenciando una crisis que afecta principalmente a la población felina más vulnerable: los cachorros y aquellos animales con esquemas de vacunación incompletos.
¿Cómo se presenta la enfermedad?
La peligrosidad de este patógeno perteneciente a la familia de los parvovirus, radica en su capacidad para invadir células de división rápida como las de la médula ósea y el epitelio intestinal, lo que desencadena un cuadro de leucopenia severa y lesiones gastrointestinales agudas.
Esta destrucción interna se manifiesta a través de un deterioro sistémico que comienza con letargo y fiebre, escalando rápidamente hacia vómitos persistentes y diarreas hemorrágicas que conducen a una deshidratación crítica; un ciclo devastador que, en ejemplares menores de seis meses, puede resultar fulminante en cuestión de horas si no se interviene de manera inmediata.
Cabe destacar que, el contagio de este virus solo se presenta entre felino y felino, y por lo tanto, no afecta a los seres humanos.
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A diferencia de otros virus, el parvovirus felino destaca por una resistencia ambiental extraordinaria, siendo capaz de sobrevivir durante meses en superficies, ropa o calzado, lo que facilita que incluso gatos que no salen de casa puedan contagiarse a través de objetos transportados por sus tutores.
Ante esta realidad, el diagnóstico temprano mediante hemogramas y pruebas de antígeno es vital, pues al no existir un tratamiento antiviral específico, la supervivencia del paciente depende estrictamente de un soporte vital intensivo basado en fluidoterapia y control de infecciones secundarias, un proceso costoso que subraya la importancia de la prevención como única barrera efectiva.
¿Cómo prevenir el virus?
La clave para frenar esta ola de contagios reside en el fortalecimiento de la inmunización colectiva mediante la vacuna triple felina, la cual debe ser administrada y reforzada rigurosamente según el calendario veterinario.
Esta medida, sumada a protocolos de desinfección profundos y a una educación sanitaria activa por parte de los responsables de mascotas, constituye la estrategia esencial para cerrar las brechas que el virus está aprovechando en la región, protegiendo así la vida de miles de felinos domésticos ante esta amenaza emergente.
Es importante recordar que el virus puede persistir en superficies, ropa y calzado; por eso, la limpieza adecuada es fundamental con desinfectantes para cortar la cadena de transmisión.