por: María Fernanda Pérez
19/11/2025 | 7:30 pm
Foto de mary rabbit en Unsplash
La eterna imagen de un gato ignorando su costoso juguete para acurrucarse en la caja de envío no es un capricho; es una necesidad instintiva.
Expertos en comportamiento felino confirman que la fascinación de los gatos por las cajas tiene raíces profundas en su evolución y es clave para su seguridad y bienestar.
Instinto, refugio y control del estrés
Según especialistas, las cajas ofrecen a los felinos mucho más que un escondite. Lo cierto es que este comportamiento se relaciona con el instinto de caza.
En la naturaleza, los gatos usan espacios cerrados, como arbustos o madrigueras, para acechar a sus presas y protegerse de depredadores. Una caja simula ese escondite natural, permitiéndoles observar su entorno con la sensación de estar ocultos.
Asimismo, la profesora de medicina felina Danielle Gunn-Moore explica que las madres eligen lugares cerrados para dar a luz, impregnando la seguridad de un espacio protegido desde los primeros días de vida.
Por su parte, estudios con gatos rescatados han demostrado que el acceso a cajas reduce significativamente los niveles de hormonas del estrés (cortisol) tras llegar a un nuevo hogar.