por: Elena Velásquez
IGN España
Uno de los personajes que cada Navidad vuelve a estar en el foco de atención es el «Grinch». Este curioso personaje verde, que ganó popularidad gracias a la pelÃcula del 2000; se ha convertido en todo un Ãcono de esta fecha.
Sin embargo, la historia de este personaje se remonta varias décadas antes del lanzamiento de la cinta protagonizada por el mÃtico Jim Carrey, puesto que la obra original en la que nació esta criatura es un libro escrito por el estadounidense Theodor Seuss Geisel, mejor conocido como Dr. Seuss.
El libro, fue concebido como un cuento, se tituló «Cómo el Grinch robó la Navidad» y fue publicado en 1957 como «una crÃtica al consumo navideño» que, desde aquel entonces, era una caracterÃstica fija del festejo decembrino.
De acuerdo a la historia original, el Grinch era un ser verde y peludo que vivÃa junto a su perro Max en una cueva en la cima de una montaña, alejado de Villaquién y, que, de entre todas las cosas del mundo, odiaba con fervor la Navidad y los ruidosos preparativos que se realizaban para la fecha.
Sumado a ello, este personaje detestaba la compañÃa humana y envidiaba la alegrÃa que los habitantes de Villaquién experimentaban durante las fiesta decembrinas.
Justamente, pensando en esa aversión a lo navideño, el Grinch planeó bajar al pueblo y robar los regalos para arruinarles la Navidad a todos, pero una jovencita de Villaquién, llamada Cindy Lou, pronto descubrió que la molestia de esta criatura verde no se debÃa a las fiestas ni a la Navidad en sÃ, sino al hecho de que, en su infancia, el Grinch habÃa sido blanco de burlas por su aspecto y, dicho rechazo, le habÃa hecho desconfiar de todos y rehuirles.
Decidida a cambiar la situación, Cindy Lou invitó al Grinch a una fiesta en el pueblo, pero una vez allà el alcalde del pueblo volvió a burlarse de él tal como lo hacÃa cuando eran pequeños.
La ridiculización hizo que el Grinch volviera a su hogar para continuar con su plan de acabar con la Navidad: se vistió como Papá Noel, vistió a su perro como un reno y se montó sobre un trineo para ir a cada hogar de Villaquién y robarse los regalos y las decoraciones.
Sin embargo, el Grinch se sorprendió al notar que incluso sin regalos ni adornos, los habitantes de Villaquien siguieron teniendo su alegrÃa navideña; esto, hizo que su corazón se hiciera tres veces más grande y le motivó a devolver lo que habÃa robado.
Viendo el cambio del Grinch, el pueblo también decidió recibirlo con afecto en lugar de burlas y asà quedó demostrado que la esencia de estas fechas es prestar más atención al amor y a la unión, en lugar de dejar que el consumismo sea el protagonista.