
por: Elena Velásquez
16/12/2025 | 1:30 pm
Autor: Mark Baker | Crédito: AP
Este martes, 16 de diciembre, las autoridades de Australia indicaron que el atentado que tuvo lugar en Sídney el pasado domingo, estaría ligado al Estado Islámico (EI).
Según investigaciones, el ataque que fue perpetrado por dos hombres (un padre y su hijo) contra la comunidad judía en la zona de Bondi, durante un acto por la festividad de Janucá, estuvo «motivado por la ideología del EI».
La información fue revelada por el primer ministro australiano, Anthony Albanese, en el año 2019, la agencia de inteligencia australiana (ASIO) ya había investigado a Naveed Akram y a su padre, Sajid Akram, quienes son señalados con los autores del atentado; sin embargo, en aquel momento no se detectaron «indicios de radicalización» al entrevistar a los miembros de la familia.
«Hubo una investigación y se amplió el análisis para identificar posibles riesgos, pero se concluyó que no había pruebas de radicalización», dijo antes de volver a lamentar el ataque al que calificó como «meticuloso, calculado y a sangre fría».
Por su parte, el Departamento de Inmigración de Filipinas (BI, en inglés) confirmó que los dos presuntos atacantes pasaron casi todo el mes de Noviembre en Filipinas, específicamente en Davao, que es la capital de la isla de Mindanao; una zona en la que según el Ejército filipino «actúan varios grupos afines al EI».
Justamente, el jefe policial del estado, Mal Lanyon, confirmó que «ambos sospechosos habían viajado a Filipinas y que en el vehículo del hijo se hallaron banderas del Estado Islámico de fabricación casera y artefactos explosivos improvisados».
En vista de este lamentable suceso, que dejó un saldo de 15 fallecidos, Albanese anunció que desde su gobierno se impulsará «un endurecimiento de las leyes sobre armas de fuego», a fin de «reforzar el sistema de control de licencias» con miras a prevenir que estos artefactos queden en manos de cualquier potencial criminal.