
por: Televen
10/04/2026 | 10:30 am
(Xinhua/NASA) - Li Rui
Tras completar una travesía histórica que los llevó a orbitar la Luna por primera vez en más de 50 años, los cuatro tripulantes de la misión Artemis II encaran este viernes, 10 de abril, el desafío más peligroso de su expedición.
Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen se encuentran a bordo de la cápsula Orión en una trayectoria de retorno libre que los llevará a un amerizaje previsto para las 20:07 hora del este de Estados Unidos, en un área estimada de 2.000 millas náuticas en las aguas del Océano Pacífico.
La fase de reingreso representa una verdadera prueba de fuego para la tecnología de la NASA. Durante los trece minutos críticos que dura el descenso una vez que se penetra la atmósfera terrestre, la cápsula se convertirá en una bola de fuego que viajará a más de 40 mil 200 kilómetros por hora.
Esta velocidad extrema generará una fricción capaz de elevar la temperatura del escudo térmico hasta los 5 mil grados Fahrenheit, lo que equivale aproximadamente a la mitad del calor que emite la superficie solar.
Además del calor extremo, los astronautas sentirán que su peso corporal se multiplica por cuatro debido a las intensas fuerzas de gravedad generadas por la desaceleración.
En este sentido, el ingeniero español, Carlos García-Galán, responsable del programa Moon Base de la NASA, señaló que estas maniobras de retorno son, junto al despegue, los momentos de mayor riesgo para cualquier misión espacial.
Según el especialista, la velocidad necesaria para poner a prueba los sistemas de protección térmica solo puede alcanzarse en trayectorias que provienen desde la Luna, lo que convierte a este cierre de misión en un hito técnico fundamental para el futuro de la exploración espacial tripulada.
Foto por HANDOUT / NASA / AFP
Por su parte, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, y el director de vuelo, Rick Henfling, manifestaron que la atención de toda la agencia se mantiene concentrada exclusivamente en los sistemas de protección térmica hasta que la tripulación sea recuperada con éxito.
Cabe destacar que, el proceso de amerizaje comenzará formalmente 42 minutos antes del impacto, cuando la cápsula se separe del módulo de servicio a unos 120 kilómetros sobre la superficie terrestre. Una docena de propulsores se encargarán de orientar la nave de manera precisa para que el escudo reciba el impacto directo del calor atmosférico.
Posteriormente, el sistema de frenado se ejecutará mediante el despliegue de 11 paracaídas en distintas etapas. Al llegar a los 2 mil 700 metros de altura, estos dispositivos reducirán la velocidad de caída desde los 210 kilómetros por hora hasta menos de 32 kilómetros por hora, permitiendo una zambullida segura a un par de cientos de millas de la costa de San Diego, California.
Una vez que la cápsula Orión haga contacto con el agua después de haber recorrido más de 640 mil millones de kilómetros, se activará un protocolo de recuperación liderado por las fuerzas armadas estadounidenses.
Lili Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación, informó que equipos de buzos serán los primeros en acercarse para verificar la seguridad del entorno y asistir a los astronautas en su salida hacia una plataforma inflable.
Tras ser trasladados por helicóptero a un buque para revisiones médicas inmediatas, los tripulantes viajarán a Houston mientras la cápsula es remolcada hacia el Centro Espacial Kennedy en Florida para su posterior análisis.