por: Edgar Pilca
15/12/2025 | 1:30 pm
@telefenoticias
Las autoridades australianas confirmaron la identidad de los dos hombres señalados como los presuntos autores del ataque terrorista perpetrado este domingo, 14 de diciembre, en la popular playa de Bondi, en Sídney.
La masacre, que conmocionó al país, dejó hasta el momento 16 personas fallecidas, incluyendo una niña de 10 años, y al menos 40 heridos.
Según detalló en rueda de prensa el jefe de la Policía de Nueva Gales del Sur, Mal Lanyon, los atacantes eran un hombre de 50 años, que falleció tras un enfrentamiento con los agentes, y su hijo de 24 años, quien actualmente se encuentra en estado crítico pero estable, bajo custodia policial en un hospital.
«Estamos convencidos de que en el incidente de ayer había dos infractores implicados, uno ha fallecido y el segundo está en estado crítico, pero estable en el hospital», afirmó Lanyon, según recogió la agencia Efe.
La investigación avanzó durante la noche del domingo, con la realización de dos registros domiciliarios clave. Uno de ellos se efectuó en Bonnyrigg, identificado como el lugar de origen de los atacantes, y el segundo en Campsie, que funcionaba como su alojamiento en el momento del atentado.
Ambos suburbios se encuentran al suroeste de Sídney. Las autoridades precisaron que no buscan a más sospechosos en relación con el ataque.
Un funcionario de alto rango en las fuerzas de seguridad identificó, además, a uno de los presuntos autores, presumiblemente el padre, como Naveed Akram, procedente de Bonnyrigg.
Un dato que ha levantado alarmas es que el atacante fallecido contaba con una licencia de armas activa desde hacía una década, teniendo registradas al menos seis armas de fuego.
Mientras la policía continúa la investigación este lunes, el balance de víctimas se mantiene elevado. La última actualización policial confirmó 16 personas muertas, entre ellas la menor de diez años, y al menos 40 heridos, de los cuales cuatro son niños.
La comunidad y las fuerzas de seguridad en Sídney se mantienen en alerta, aunque las autoridades insisten en que no hay riesgo inmediato de nuevos ataques.