por: María Fernanda Pérez
20/02/2026 | 4:30 pm
REUTERS/Mike Blake
El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, compareció esta semana ante un jurado en la ciudad de Los Ángeles para responder por el impacto de Facebook e Instagram en la salud mental de los menores de edad.
En un juicio calificado como histórico, el empresario rechazó las acusaciones que señalan a la compañía de haber diseñado plataformas deliberadamente adictivas y de haber engañado al Congreso estadounidense al respecto.
En este sentido, Zuckerberg defendió que la misión actual de sus aplicaciones es ser «útiles» y no simplemente maximizar el tiempo de permanencia de los jóvenes.
Este proceso marca un hito legal, al ser la primera vez que el fundador de la gigante tecnológica rinde cuentas ante un tribunal por el efecto de sus productos en adolescentes, en medio de una creciente presión global por regular el sector.
La demanda fue impulsada por una joven californiana, identificada bajo las siglas K.G.M., quien sostiene que el diseño de las plataformas de Meta fomentó en ella una adicción que derivó en cuadros de depresión y pensamientos suicidas.
Durante la audiencia, la parte demandante presentó correos electrónicos internos de los años 2014 y 2015, donde el CEO discutía estrategias para incrementar las métricas de uso.
Al respecto, Zuckerberg admitió que en el pasado la empresa priorizó dichas métricas, pero aseguró que su testimonio ante el Congreso fue veraz. Afirmó que, bajo su dirección, Meta ha evolucionado hacia un enfoque centrado en la seguridad y el bienestar del usuario.
De este modo, el juicio puso bajo escrutinio funciones técnicas como:
Por su parte, Meta y Google (también implicada en el caso) sostienen que no existe un vínculo causal demostrado entre el uso de redes sociales y daños severos a la salud mental.
Las empresas destacaron sus inversiones en herramientas de supervisión parental y límites de tiempo, argumentando que cumplen con los estándares de seguridad vigentes.
El veredicto de este caso en Los Ángeles podría desencadenar una ola de fallos similares en Estados Unidos, donde miles de familias y centros educativos han iniciado acciones legales contra Meta, TikTok y Snap.
De resultar en un fallo adverso, la compañía no solo enfrentaría indemnizaciones millonarias, sino que se vería obligada a reformar profundamente el diseño de su interfaz, desafiando las protecciones de la Sección 230 de la ley estadounidense.