por: María Fernanda Pérez
11/06/2023 | 7:00 pm
Haiman El Troudi
El Cují Yaque es un árbol que crece en las zonas áridas de Venezuela. Su nombre científico es «Prosopis juliflora» y en el país muchos lo califican como «el caprichoso», pues se alza en tierras inhóspitas, con un troco retorcido y de corteza cuarteada, desafiando la sequedad de su entorno. De hecho, suele estar presente en el estado Falcón y en algunas islas.
Asimismo, es ideal para brindar sombra a los caminantes, frutos al ganado y diversos usos para los campesinos y otros trabajadores, ya que sirve para fabricar muebles, cercas, herramientas y también en las construcciones.
Historiadores cuentan que la primera misa de Venezuela se celebró bajo la sombra de un Cují frondoso y se cree también que la corteza de la cruz que está un lado de la capilla de San Clemente de Coro, fue hecha con la corteza de este árbol.
Es una especie fuerte, pero pequeña, pues mide de cinco a 12 metros y su tronco de 1,20 metros de diámetro. Sus raíces son bastantes profundas y largas, ya que llegan a medir de 15 a 23 metros de profundidad.
Además, su fruto es amarillo, carnoso y dulce, mientras que posee unas semillas pardas en forma de óvalo, medio por el cual se propagan.
Por otro lado, algunas personas de zonas rurales utilizan su madera como combustible por su alto valor calórico y escasa generación de cenizas. Inclusive, es utilizado para fogatas al momento de cocinar carnes, pues otorga un agradable sabor a los platillos.
Suele ser utilizado en medicina natural, pues sus hojas, frutos y tallos han demostrado tener bondades para tratar patologías traumatológicas y oftalmológicas.