por: MarÃa Fernanda Pérez
26/06/2025 | 8:30 pm
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El escenario es el siguiente: El mundo está en llamas debido a la Primera Guerra Mundial. En medio del caos, un grupo de jóvenes mujeres, llenas de sueños y esperanzas, encuentra trabajo en una fábrica de relojes.
Lo que no sabÃan es que este trabajo las condenarÃa a un futuro sombrÃo y radiactivo.
Ellas eran las Chicas del Radio y su labor consistÃa en pintar las esferas de los relojes con una sustancia luminosa: el radio. Lo que sus jefes no les decÃan era que esta sustancia era altamente tóxica.
DÃa tras dÃa, estas mujeres inhalaban y lamÃan el polvo radiactivo. La pintura, apodada «Undark», brillaba en la oscuridad, pero también brillaba en el interior de sus cuerpos, causando un daño irreparable.
Los sÃntomas no tardaron en aparecer. Dientes que caÃan, necrosis ósea, deformidades faciales y un dolor indescriptible. El cáncer las consumÃa lentamente.
A pesar del horror que vivÃan, las Chicas del Radio no se rindieron. Se unieron, lucharon por sus derechos y por un futuro más seguro para las trabajadoras del mundo.
Lo cierto es que su lucha fue larga y difÃcil. Tuvieron que enfrentar la negligencia de la empresa, el escepticismo de los médicos e incluso la burla de la sociedad.
Sin embargo, no se callaron. Su historia llegó a los oÃdos de la prensa y del público, y poco a poco la verdad comenzó a salir a la luz.
Su valentÃa y determinación inspiraron un cambio. Se promulgaron nuevas leyes de seguridad laboral, se indemnizó a las vÃctimas y se honró la memoria de las Chicas del Radio.
Hoy en dÃa, su historia recuerda la importancia de la justicia social, la seguridad en el trabajo y la lucha por los derechos de las personas.