por: MarÃa Fernanda Pérez
07/01/2026 | 7:30 pm
Foto de Ish Consul en Unsplash
¿Alguna vez has sentido que un objeto cambió de lugar o que la comida de tu nevera desapareció sin explicación? Lo que para muchos es un simple despiste, para otros es la confirmación de una realidad aterradora: el phrogging.
Esta práctica, que ha saltado de los titulares policiales a las pantallas de Netflix con la pelÃcula «Te veo», redefine el concepto de invasión a la privacidad al introducir a extraños viviendo bajo tu propio techo.
La analogÃa de la rana: Saltando de hogar en hogar
El término, que se pronuncia «frogging», proviene de la palabra inglesa frog (rana) y fue popularizado por especialistas en bienes raÃces como Laura Agadoni.
La analogÃa no es casual, ya que describe a la perfección el comportamiento de estos intrusos que «saltan» de una vivienda a otra buscando refugio temporal, instalándose en rincones olvidados como sótanos, áticos o complejos sistemas de ventilación donde el contacto visual con los dueños sea mÃnimo.
A diferencia del fenómeno Okupa, donde los invasores toman posesión de una propiedad vacÃa para reclamarla como propia, el phrogger busca la convivencia invisible.
Su éxito depende de la discreción absoluta, moviéndose por la casa solo cuando los habitantes legales salen a trabajar o duermen profundamente, convirtiéndose en sombras que consumen electricidad, agua y alimentos sin dejar rastro aparente.
Quienes practican el phrogging suelen ser personas en situaciones extremas, desde ciudadanos sin recursos que no pueden costear los altos alquileres actuales hasta prófugos de la justicia que necesitan un escondite dinámico.
Estos individuos se convierten en expertos de tu rutina, conectando sus horarios de alimentación y aseo con tus salidas al supermercado o al gimnasio, lo que les permite usar tu ducha o incluso tu cuenta de streaming mientras tú crees que tu hogar está vacÃo.
De la realidad a la ficción: El phrogging en el cine
Esta tétrica realidad ha servido como motor para el suspenso contemporáneo, encontrando su máximo exponente en la multipremiada cinta surcoreana «Parásitos», donde el sótano de una mansión esconde años de vida invisible, vinculando la práctica con la desigualdad social y el instinto de supervivencia que lleva a los protagonistas a observar la vida ajena desde las sombras.
Esta misma tensión es la que explota la pelÃcula «Te veo» en Netflix, donde el uso de máscaras de rana rinde un tributo directo al nombre de la práctica y eleva el miedo psicológico al mostrar cómo la seguridad del hogar es, en realidad, una ilusión frágil que puede ser quebrada por alguien que decidió, simplemente, no irse nunca de tu sala de estar.