
por: Televen
30/04/2026 | 5:30 pm
Xinhua/Li Jing
Durante años, la figura de Steve Jobs fue sinónimo de innovación y éxito global. Sin embargo, detrás del brillo de los productos de Apple, existÃa una cultura interna marcada por la intensidad.
Antiguos colaboradores han revelado recientemente las estrategias que los empleados desarrollaban para evitar encuentros casuales con el director ejecutivo, especialmente en espacios como la cafeterÃa o el ascensor.
La razón principal del distanciamiento no era la falta de respeto, sino la presión extrema que implicaba responder a las preguntas incisivas de Jobs. Para el fundador de Apple, cualquier instancia trivial era una oportunidad para evaluar el rendimiento y el valor real que cada trabajador aportaba a la compañÃa.
David Black, exingeniero de la empresa, sintetizó este sentimiento de vulnerabilidad constante.
«Nadie querÃa sentarse a la mesa con él», afirmó, explicando que cualquier distracción podÃa derivar en una evaluación profunda sobre el trabajo diario.
«¿Qué has hecho hoy?», era una de las preguntas recurrentes de Jobs en encuentros fortuitos. Mientras algunos lograban salir del paso con respuestas breves y directas (como un agente de ventas que simplemente respondió: «He estado vendiendo software»), otros quedaban paralizados ante el examen sorpresa.
Esta dinámica no era accidental, sino parte de una filosofÃa corporativa deliberada. Jobs creÃa firmemente en la polÃtica de contratar exclusivamente a trabajadores de primer nivel, denominados «A-Players».
Según su visión, los empleados sobresalientes contratan a otros de su mismo nivel, mientras que permitir la entrada de un perfil de nivel «B» iniciaba una reacción en cadena que degradaba el estándar de la empresa.