por: María Fernanda Pérez
22/02/2026 | 12:30 pm
Foto cortesía Warner Bros
La nueva versión cinematográfica del libro clásico «Cumbres Borrascosas», dirigida por la ganadora del Óscar, Emerald Fennell, se ha posicionado como la producción más controvertida del año, desatando una oleada de críticas negativas meses antes de su estreno oficial.
La tensión entre la visión creativa de Fennell y la fidelidad a la obra original de Emily Brontë ha generado un debate intenso sobre la autenticidad, el «blanqueamiento» de personajes y los límites de la reinterpretación artística en la industria del cine contemporáneo.
El origen del conflicto
La controversia alcanzó su punto máximo con el anuncio de los protagonistas: Margot Robbie como «Catherine Earnshaw» y Jacob Elordi como «Heathcliff». Los seguidores de la novela y diversos académicos han señalado dos puntos críticos.
Por un lado, la principal queja surgió de la edad y apariencia de Robbie. En la novela, «Catherine» es descrita con rizos castaños y una juventud que contrasta con la imagen de Robbie, cuya asociación reciente con el fenómeno «Barbie» y su cabello rubio liso parecen alejarse de la esencia victoriana.
Asimismo, el texto original describe a «Heathcliff» como un hombre de «piel oscura» y aspecto «gitano». La elección de Elordi, un actor blanco, ha suscitado acusaciones de «whitewashing» (blanqueamiento), ignorando versiones previas, como la de 2011 de Andrea Arnold, que optó por un actor negro para reflejar la alteridad del personaje.
Ante la hostilidad en redes sociales, que ha incluido ataques directos hacia el equipo técnico, la directora de casting, Kharmel Cochrane, defendió la propuesta alegando que el cine debe entenderse como una interpretación libre.
«No está basado en la vida real. Es puro arte», declaró Cochrane, intentando calmar las críticas que tildan la película de un «ejercicio de destrucción sin sentido».
Incluso el título ha sido motivo de análisis, pues la directora decidió utilizar comillas («Cumbres Borrascosas» ) para enfatizar que se trata de su visión personal y no de una traslación literal de la novela de 1847.