por: Yesimar Gerdler
09/10/2024 | 7:30 am
Salma Drone
Este miércoles, 09 de octubre, se cumplen 466 años de la fundación de la ciudad de Mérida, capital del estado homónimo. La bien conocida «Ciudad de los Caballeros» es considerada como la capital estudiantil del Occidente del paÃs debido a su vasta variedad de institutos educativos.
Reconocida como una de las principales localidades de los Andes venezolanos, fue fundada en tres ocasiones distintas, siendo la primera de ellas el 09 de octubre de 1558 por el capitán Juan RodrÃguez Suárez, como parte de la Nueva Granada.
Sin embargo, pasó a pertenecer a la CapitanÃa General de Venezuela, donde fue de suma importancia durante la Guerra de independencia.
Recibió su nombre de parte de su fundador, quien la bautizó de este modo en honor a su ciudad natal, Mérida, en Extremadura, España. A su vez, el topónimo de la palabra deriva del latÃn «Emerita», con un significado de jubilada o veterana.
Sin embargo, Juan de Maldonado la renombrarÃa como San Juan de las Nieves. En 1559, volvió a cambiar el nombre optando esta vez por Santiago de los Caballeros.
Progresivamente, se fue adoptando la denominación Santiago de los Caballeros de Mérida, forma que combinaba las variantes con que se habÃa designado a la ciudad hasta entonces.
Ubicación geográfica
Mérida se encuentra asentada a una altitud de mil 600 metros sobre el nivel del mar, en la parte central de la cordillera andina venezolana, en una amplia terraza del valle medio del rÃo Chama, entre la Sierra Nevada por el sureste y la Sierra La Culata por el noroeste.
El relieve es casi plano en la parte central de la ciudad por ubicarse en una meseta. No obstante, presenta una inclinación media de 3 a 7 grados, lo que determina una diferencia de altura entre las partes bajas y altas de la misma que supera los mil metros, siendo el punto medio los mil 610 msnm tomados a la altura de la Plaza BolÃvar, centro histórico de la ciudad.
Como telón de fondo, en el horizonte merideño destacan las cinco cumbres más elevadas del paÃs, entre ellas el pico BolÃvar con sus 4 mil 978 msnm.
Posee un clima oceánico con temperaturas moderadas debido a su situación geográfica dentro de la cordillera andina y a su gran altitud. En las zonas y montañas circundantes el clima es templado de montaña.
Aunque últimamente se ha generado un aumento en la temperatura, ésta se ha mantenido más baja (en términos relativos) que en las otras ciudades importantes del paÃs.
No obstante, la misma varÃa de norte a sur según la altitud. El norte de la ciudad se encuentra más alto, a unos mil 800 msnm manteniendo una temperatura promedio de 15°C.
Por su parte, el sur posee un clima más cálido por encontrarse a unos mil 400 metros sobre el nivel del mar, presentando una temperatura promedio de 21°C.
Reseña histórica
Inicialmente, la meseta sobre la que se asienta actualmente la ciudad de Mérida estuvo habitada por algunos grupos indÃgenas, siendo los tateyes o tatuyes los más conocidos.
Estos dependÃan de la agricultura para su subsistencia, en especial del cultivo del maÃz y de algunas raÃces; además obtenÃan distintos rubros gracias al trueque con indÃgenas asentados en otras zonas de lo que hoy dÃa es el estado Mérida.
Tras su fundación, la ciudad dependió del corregimiento de Tunja hasta que, en el año 1607, se constituyó como corregimiento de la Real Audiencia de Santafé.
En 1622 pasó a convertirse en la capital de la Gobernación de Mérida, y el máximo mandatario de la misma estableció allà su residencia.
Sin embargo, tanto la ciudad como la Gobernación pasaron a formar parte de la Nueva Granada hasta el año 1777, momento en que se integraron a la CapitanÃa General de Venezuela.
En 1785 fue elevada a la categorÃa de Sede Episcopal, esto dio lugar a la creación de un seminario, que en 1811 se convertirÃa en la actual Universidad de Los Andes (ULA).
Cultura y arquitectura merideña
La cultura de la ciudad se encuentra muy relacionada al folklore andino, siendo la principal representante de dicho tradición en el paÃs, y, muchas veces, definiéndolo.
Los merideños, con amplia inclinación por la cultura y el conocimiento, se caracterizan por sus tradiciones bien conservadas y particularmente pausadas.
Mérida es sede de varias festividades locales que cuentan con gran relevancia a nivel nacional e internacional, en su mayorÃa de procedencia o dedicación religiosa.
Entre ellas destaca la Feria Internacional del Sol, la más notable de la ciudad, que se lleva a cabo los primeros dÃas del mes de febrero. Otra tradición religiosa bien conocida en el paÃs es La paradura del Niño, la cual se realiza desde el 01 de enero hasta el 02 de febrero de cada año.
En el caso de la arquitectura, «la ciudad de las nieves eternas» también es reconocida por la cantidad de parques y edificios coloniales bien preservados que posee.
Además, el desarrollo educativo de la ciudad, promovido por su principal universidad (la ULA), ha contribuido a la creación de museos, bibliotecas y centros de estudios y observación, como el Centro de Investigaciones de AstronomÃa ubicado a algunos kilómetros de la ciudad y que sirve a la observación espacial.
Entre sus principales atractivos turÃsticos se encuentra Teleférico de Mérida, el más alto y el segundo más largo del mundo por sólo 500 metros.
Posee 12,5 kilómetros de trayecto, alcanzando una altura de 4.765 m.s.n.m, haciéndolo una obra de ingenierÃa, que fue tradicionalmente única en su tipo. Va desde la ciudad de Mérida hasta la cima del pico Espejo dentro del Parque nacional Sierra Nevada.
Adicionalmente, la ciudad alberga una veintena de edificios religiosos entre los que destaca la Catedral Metropolitana, BasÃlica menor de la ciudad, construida a semejanza de la Catedral de Granada, en España, y en honor a la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad.
Merideños ilustres
Asimismo, «el techo de Venezuela» es cuna de variedad de escritores, poetas e historiadores como Humberto Tejera, poeta, escritor y ensayista; Tulio Febres Cordero, quien consagró su obra a recopilar las costumbres y leyendas merideñas; el historiador Caracciolo Parra Pérez y su extensa bibliografÃa sobre la independencia venezolana.
Además, del prosista Mariano Picón Salas, autor de «Viaje al amanecer» (1943), novela autobiográfica en la que plasma los recuerdos de la Mérida de principios del siglo XX; Oswaldo Trejo, narrador experimental quien recrea su infancia merideña en la novela de aprendizaje «También los hombres son ciudades» (1962) y el cuentista Antonio Márquez Salas.