por: María Fernanda Pérez
Foto: Xin Huashefa/Xinhua
La Organización Mundial de la Salud (OMS) notificó de manera oficial que la cifra de casos sospechosos o confirmados de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha ascendido a más de 900 personas.
De este total, la presencia del virus ya ha sido plenamente identificada y ratificada mediante análisis de laboratorio en al menos 101 pacientes, encendiendo las alarmas de las autoridades sanitarias globales frente a la evolución de la epidemia.
Asimismo, el director general de la institución internacional, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ofreció un balance detallado sobre la situación y enfatizó la extrema complejidad operativa que enfrentan las misiones médicas en el terreno, particularmente en la provincia de Ituri, catalogada actualmente como el epicentro de la crisis sanitaria.
Según los datos provistos por el organismo, las condiciones civiles y de vulnerabilidad social en Ituri agravan el panorama. Una de cada cuatro personas en dicha jurisdicción requiere asistencia humanitaria urgente, mientras que una de cada cinco se encuentra en condición de desplazado interno.
Ghebreyesus advirtió que el principal factor de desestabilización para contener el avance del virus es el clima de hostilidad armada que azota la zona.
«La violencia está obligando a la gente a huir, incluidos trabajadores sanitarios y humanitarios, lo que está dificultando gravemente los esfuerzos para ampliar el rastreo de contactos del ébola e identificar las infecciones con la suficiente antelación como para proporcionar apoyo», subrayó la máxima autoridad de la OMS.
La movilización forzada y la falta de garantías de seguridad para el personal médico civil limitan de forma severa el monitoreo epidemiológico preventivo.