por: Elena Velásquez
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Tras una nueva investigación, un grupo de cientÃficos obtuvo evidencia experimental del aprendizaje latente, que es la capacidad de sumar conocimientos tras estar expuestos pasivamente a cosas nuevas.
De acuerdo al coautor del estudio, Vladimir Sloutsky, la exposición pasiva e incidental tiene una curiosa repercusión sobre el cerebro humano, puesto que motiva a los individuos a estar «listos para aprender».
«A menudo observamos cosas nuevas en el mundo real sin el objetivo de aprender nada sobre ellas (…) Pero descubrimos que el simple hecho de estar expuestos a ellas deja una impresión en nuestra mente y nos lleva a estar listos para aprender sobre ellas más adelante», explicó.
A partir de esto, los investigadores reunieron un grupo de 438 voluntarios adultos que, posteriormente, fueron divididos en dos grupos: uno experimental y uno de control.

AsÃ, los individuos del primer grupo pasaron por una «fase de exposición», en la que se les pidió que jugaran un sencillo videojuego en el que aparecÃan coloridas criaturas desconocidas, posteriormente, pasaron por un «aprendizaje explÃcito» en el que se les enseñó que tales criaturas pertenecÃan a dos categorÃas, llamadas «flurps» y «jalets»; y, hecho esto, los participantes debieron aprender a diferenciar cada grupo de criaturas.
«Descubrimos que el aprendizaje fue sustancialmente más rápido para aquellos que estuvieron expuestos a las dos categorÃas de criaturas antes que en los participantes del grupo de control (…) La exposición a las criaturas dejó a los participantes con cierto conocimiento latente, aunque no estaban listos para distinguir la diferencia entre las dos categorÃas (…) TodavÃa no habÃan aprendido, pero estaban listos para aprender», detallaron.